Las competencias del siglo XXI
Los Aprendices
del Nuevo Milenio (NML).Los objetivos generales de este Proyecto son, por un
lado, conceptualizar y analizar desde una perspectiva comparativa los efectos
de las nuevas tecnologías digitales en el desarrollo cognitivo de los jóvenes
así como en sus valores, estilos de vida y expectativas educativas y, por otro
lado, examinarlas respuestas al surgimiento de este fenómeno en términos de
política y práctica educativas. El principal propósito consiste en proporcionar
orientaciones a responsables políticos, investigadores y educadores para el
diseño de medidas que afectan principalmente a esta nueva generación en la
sociedad del conocimiento. El desarrollo social y económico exige que los sistemas
educativos ofrezcan nuevas habilidades y competencias, que les permitan beneficiarse
de las nuevas formas emergentes de socialización y contribuyan activamente al
desarrollo económico bajo un sistema cuya principal baza es el conocimiento. Estas
habilidades y competencias se denominan normalmente habilidades y competencias
del siglo XXI con el fin de indicar que están más relacionadas con las necesidades
de los modelos emergentes de desarrollo económico y social que con aquellas del
siglo pasado al servicio del modo industrial de producción
Los
jóvenes se encuentran en plena experimentación de nuevas formas de socialización
y de adquisición de capital social a las que las Tecnologías de la Información
y la Comunicación (TIC) están contribuyendo en gran medida. Su educación, ya
sea en casa o en la escuela, proporciona valores y actitudes sociales, así como
experiencias constructivas que les permitirán beneficiarse de oportunidades que
favorecen activamente la creación de nuevos espacios de vida social. Por otro
lado, la mano de obra ha de poseer un conjunto de habilidades y competencias
que se ajustan a la economía del conocimiento (la mayoría de ellas relacionadas
con la gestión del conocimiento) que incluye procesos de selección, adquisición,
integración, análisis y colaboración en entornos sociales en red. Para muchos
jóvenes, las escuelas son el único lugar en el que se aprenden tales competencias.
Por
consiguiente, los gobiernos deberían hacer un esfuerzo para identificar y
conceptualizar
correctamente el conjunto de habilidades y competencias requeridas según los
estándares educativos que cada estudiante debe ser capaz de alcanzar al final
de la educación obligatoria. Para ello, las autoridades educativas deberían ser
conscientes de que para tener éxito en este proceso ha de hacerse un doble esfuerzo:
fomentar la participación de las instituciones económicas y sociales desde empresas
privadas hasta instituciones de educación superior.
No
obstante, todo este proceso corre el riesgo de ser irrelevante para las
escuelas a no ser que este conjunto de habilidades y destrezas se convierta en
el núcleo duro de lo que los profesores y las escuelas deberían tomar en
consideración. Esto sólo es posible a través de su incorporación en el sistema
educativo nacional, a su vez, reforzado y evaluado por las autoridades.
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